WHAT'S ON?



jueves, 24 de noviembre de 2016

Quinina



Tengo tanto miedo
de lo que despierto...
no es porque lo quiero,
es porque lo tengo.

Lo dijo el Maestro
en el Santo Ashram,
lo dice el deseo
de los que se apartan.

No puedo luchar
contra la corriente,
debo enfrentar
lo que se presente.

¿Qué otra cosa puedo hacer?,
si hago a la quinina arder.
Si pongo tu cuerpo a arder,
si hago tu alma arder.
Tu espíritu empieza a arder:
ahora, ahora.

No puedo ocultarlo
vaya donde vaya,
no puedo evitarlo,
haga lo que haga.

La naturaleza
de mi propio cuerpo,
siempre me delata,
y mi vida marca.

No puedo luchar
contra la corriente,
debo enfrentar
lo que se presente.

¿Qué otra cosa puedo hacer?,
si hago a la quinina arder.
Si pongo tu cuerpo a arder,
si hago tu alma arder.
Tu espíritu empieza a arder:
ahora, ahora.

© Sonia Atenea

La casa de horrores


Tus perros están en mi casa,
tus trastos viejos también.
Tu música suena muy fuerte,
y no me deja estudiar.
Haces reuniones en el jardín
a las que no me vas a invitar,
¿y yo qué puedo pensar?.

Si vienes con una sonrisa de oreja a oreja,
con ese andar tan chulo de alcohol y de peta.
Te crees el dueño y señor de la naturaleza,
gritando como un poseso en tu cocina vieja.

Palomas vuelan hacia allí,
Palomas vuelan hacia allá:
presagian con su partida,
que tú me quieres echar.

Y la escasez laboral
vuelve a azotar sin más.
Quisiera mudarme a otro sitio,
pero no llego a fin de mes.
La casa de horrores
yo te la regalo,
¡y mi sofá también!

Si vienes con una sonrisa de oreja a oreja,
con ese andar tan chulo de alcohol y de peta.
Te crees el dueño y señor de la naturaleza,
gritando como un poseso en tu cocina vieja.

Palomas vuelan hacia allí,
Palomas vuelan hacia allá:
presagian con su partida,
que yo me voy a esfumar.

La puerta está abierta,
la puerta es muy ancha,
¡y con fe se puede volar!.
Ni frío ni hambre,
ni rabia ni pena:
yo quiero volver a empezar,
¡ya nada me puede parar!.

Te dejo con tu sonrisa de oreja a oreja,
y con tu mirar perdido en lo que ahora se aleja…

© Sonia Atenea

Te voy a descoyuntar



Tú te crees Superman,
pasta no me vas a dar.
Es lo único que tienes
para poderme pagar,
este cuerpo delicioso
que es pecado y es mortal.

Tú te crees que no tengo
ni un duro y vas a ver,
que nadie me va a vencer,
mucho menos a vender.

Mi cuerpo es puro vicio,
es pecado y es mortal.
Pero no lo vas a ver,
no lo vas a conocer.

Nadie me va a parar, nadie me va a parar...
Ni siquiera tus locuras van a hacerme delirar.
Nadie me va a parar, nadie me va a parar...
Porque yo no tengo dueño,
por que sólo tengo un sueño,
y nadie me lo va a quitar.

¿Y ahora qué?, te vas a mover,
con ese cuerpo de mimbre
te puedes romper, porque:
te falta todo el swing
del que sí sabe bailar.

Con esas caderas no sabes gozar,
verte moverte... ¡no lo quiero ni pensar!.
Tú eres el tío más frío de esta ciudad,
que solo sabe pensar en su mamá.
Quien para que no sufriera le compró
todo lo que su boca pidiera...
para que no sufriera, para que no sufriera.
¡Qué lástima me das!, pegado a un lugar.

No vas a triunfar, te vas a quedar ahí.
Porque no hay más, ¡tú no sabes volar!.
Con tu cara de niño te vas a impactar,
al verme triunfar lejos de aquí
muy lejos de aquí...
Porque nadie me va a parar, porque nada me va a parar.
Porque nadie me va a parar, porque nada me va a parar.

Tu cuerpo de salitre se va a oxidar:
porque no sabes bailar, ¡porque no sabes bailar!,
porque no tienes idea de lo que es gozar...
Porque no sabes bailar, ¡porque no sabes bailar!,
porque no tienes idea de lo que es pasar
una noche junto a mí:

Te voy a descoyuntar,
con estos movimientos nadie a mí me va a parar.
Te voy a descoyuntar,
¡ponle grasa a tus articulaciones muñeco!,
porque no vas a aguantar ni siquiera el primer round,
¡ni siquiera el primer round!.
Y me vas a hacer llorar, ¡ja!, de pura risa.
Yo te voy a descoyuntar, yo te voy a descoyuntar.

Sal corriendo, ¡sal corriendo!,
porque no voy a parar, no voy a parar...
Cuando tú me veas desnuda nada te va a funcionar.
Porque tú no eres un hombre para esta mujer.
Porque no estás a la altura, y lo vas a saber.
Porque no quiero palabras, sólo quiero joder:
y lo vas a entender, ¡lo vas a entender!,
porque paso el día pensando en lo mismo que tú.


© Sonia Atenea

Sr. Picha Brava



Soltero o casado, joven o viejo:
el Sr. Picha Brava puede ser cualquiera.
Él tiene un discurso más o menos constante,
aunque a veces incluye unas cuantas variantes.

El Sr. Picha Brava

dirá lo que haga falta,
para llevarte a la cama:

No puedo más, voy a estallar.
Me pones a 100%: ¡ven, ven!.
Llevo una década de vida monacal,
las mujeres me han hecho mucho mal.

No puedo más, voy a estallar.
Me pones a 100%: ¡ven, ven!.
Reina, princesa, emperatriz, ¡da igual!:
quiero verte en horizontal.

Culto o inculto, rico o pobre:
el Sr. Picha Brava puede ser cualquiera.
Si viviera otra vida, nacería sin lengua,
por robar con mentiras la inocencia.

El Sr. Picha Brava
diría lo que fuera,
para llevarte a la cama:

Eres mi fin, mi querubín.
Entrégate: ¡sí, sí!.
Sólo deseo hacerte muy feliz,
esto va a ser lo mejor para ti.

Eres mi fin, mi querubín.
Entrégate: ¡sí, sí!.
Abre las puestas del cielo para mí.
Ten piedad, no quieras verme sufrir.

© Sonia Atenea

Llévame hasta el cielo


No soy libertina,
me gusta ser yo quien decida:
así que guárdate tus argumentos.
Sé lo que quiero y tú también,
no lo adornemos solo es piel...

No tendrás que convencerme de nada,
para que me quede esta madrugada.
No quiero que me convenzas de nada:
¡mi energía te desafía!
Llévame hasta el cielo,
o déjame en el suelo.

La puerta está abierta,
y puedes salir cuando quieras:
voy a esperar que tú hagas lo mismo.
Yo soy tan libre como tú,
no tengas miedo, tócame...

No tendrás que convencerme de nada,
para que me quede esta madrugada.
No quiero que me convenzas de nada:
¡mi energía te desafía!
Llévame hasta el cielo,
o déjame en el suelo.

Este es un juego 
de una sola jugada:
o juegas o pasas.
No voy a engañarte,
sube a otro tren
si tienes algo que perder.

No tendrás que convencerme de nada,
para que me quede esta madrugada.
No quiero que me convenzas de nada:
¡mi energía te desafía!
Llévame hasta el cielo,
o déjame en el suelo.

© Sonia Atenea