WHAT'S ON?



miércoles, 30 de mayo de 2012

Cómo amarte


¿Cómo amarte?,
si tu ausencia y tu presencia
me hacen daño.

¿Cómo mirarte a los ojos,
sin caerme al vacío,
sin sentirme perdida,
sin querer un pedazo de ti?.

Hoy no me dejas mirarlos,
lloro y muero en silencio,
se me ahogan los sueños,
y me invento esta triste canción.

¿Cómo amarte?,
si tu ausencia y tu presencia
me hacen daño.

¿Cómo mirarte a los ojos,
sin caerme al vacío,
sin sentirme perdida,
sin querer un pedazo de ti?.

Ya no me importa ni verte,
para mí estás ausente.
Si no puedo tenerte,
¿qué más da que estés lejos de mí?,
si yo sigo sufriendo...

© Sonia Atenea

El día en que te vea


El día en que te vea,
tendré el cabello largo,
y brillarán tus ojos.
Será mejor oír tu voz
que estar sin ti.

El día en que te vea,
me temblará el silencio,
seré niña de nuevo y
me harás mujer,
dejando atrás
el tiempo aquel.

El mundo podrá
girar y girar,
y tú calmarás
mi sed de buscar...

El día en que te vea.

© Sonia Atenea

Fantasía


Te he visto pasar 
como una luz,
fluye todo
a mi alrededor...
¡se siente
la magia!.

Puedo volar
con mi imaginación,
puedo soñar
que estamos los dos.

Fantasía:
si quiero estar contigo puedo.
Fantasía:
tu cuerpo arcilla entre mis dedos.
Fantasía:
tus ojos donde vivo y muero.
Fantasía, fantasía, fantasía...

Supe creer,
hoy quiero ver,
si vive en ti
lo que busco
para mí.
Te observo
en silencio.

Puedo volar
con mi imaginación,
puedo soñar
que estamos los dos.

Fantasía:
si quiero estar contigo puedo.
Fantasía:
tu cuerpo arcilla entre mis dedos.
Fantasía:
tus ojos donde vivo y muero.
Fantasía, fantasía, fantasía...

Fantasía,
agua y sueños.
Fantasía, fantasía.

Ilusionarme un poquito,
descubriendo el misterio
de tus ojos tan inciertos.
Fantasía, agua y sueños.
Fantasía, fantasía.


© Sonia Atenea

Desierto


En mis caminos pude ver...
que tú tenías algo de
lo que buscaba.

Equivocada te eclipsé,
en mi memoria y hoy invoco
tu presencia.

Si el desierto me quema,
y el amor me envenena
cada vez que roza mis labios,
si de cualquier forma debo morir.

Si el desierto me quema,
y el amor me envenena:
me entrego a mis alas y sueño,
e imagino que sí estás aquí.

En espejismos me perdí,
hoy soy leona que
se lame las heridas.

Quiero sentir, quiero vivir...
saber que aún te sigo amando
me hace fuerte.

Si el desierto me quema,
y el amor me envenena
cada vez que roza mis labios,
si de cualquier forma debo morir.

Sé que si el desierto me quema,
y el amor me envenena:
me entrego a mis alas y sueño,
e imagino que sí estás aquí.



© Sonia Atenea

viernes, 25 de mayo de 2012

Regazo de cielo


Tengo tu piel y tu sangre,
te debo la vida, estar aquí.
Prometo vivir con más fuerza,
y ser cada día mejor.

Por este amor 
que está tan lleno de vida,
de luz y de paz,
¡de ansias de libertad!.
Este amor que no sé dónde nació,
pero me acompañará
hasta la última hora.

Cuando abrí mis ojos estabas ahí,
luchaste día a día por mí.
No he podido tener mayor ejemplo,
que la fe y el valor que me das.

Y este amor 
que está tan lleno de vida,
de luz y de paz,
¡de ansias de libertad!.
Este amor que no sé dónde nació,
pero me acompañará
hasta la última hora.

Este amor que está 
tan lleno de vida,
un regazo de cielo
que me ha entregado Dios.

Este amor que ilumina mis pasos
cuando me siento perdida...

Este amor, este amor...
este amor.



© Sonia Atenea

Hombre sin nombre


Acaricio mis manos
con ternura esta vez,
se dibuja una sonrisa
si creo que te encontré.

Te veo en los paisajes,
me susurra tu voz
con el viento,
con el viento...

No ves que no sé estar así,
que sin ti no quiero seguir.
Hombre sin nombre:
me quiebra el alma
vivir sin ti.

Empiezo a darme cuenta
de que ya soy una mujer.
Tengo tanto para darte,
sé que lo podré hacer bien.

La vida es como un río
de cauce sin fin.
Me pregunto si algún día
te podré tener aquí,
Junto a mi.

No ves que no sé estar así,
que sin ti no quiero seguir.
Hombre sin nombre:
me quiebra el alma
vivir sin ti.

No ves que no sé estar así,
que sin ti no quiero seguir.
Hombre sin nombre:
me quiebra el alma
vivir sin ti.


© Sonia Atenea

Fuga en Re Mujer


Crees que mañana en la mañana
amaneceré en tu cama,
pero no: me largo de aquí.

Las maletas en la puerta,
los minutos calculados:
me voy muy lejos de aquí.

Doy gracias a Dios
por el tiempo que vivimos juntos,
por los días que me dedicaste...
con ellos pude comprender,
que para mí:
¡estás muerto y enterrao!.

Haré la fuga cuando partas
con la golfa de la esquina:
me espero cualquier cosa de ti.

Eres tan cínico y creído,
mentiroso y corrompido...
y hasta tienes el descaro de decir:
que la mala en la película soy yo.

Adiós amor:
me despido con pañuelo en mano,
con el alma toda desgarrada...
desde el avión destino a Nueva York,
¡para no verte jamás!.

Tan patán, tan amargado,
tan machista aletargado.
Perezoso y agresivo,
polígamo declarado.
Maquiavélico fatal, impío...
y hasta tienes el descaro de decir:
que la mala en la película soy yo.


© Sonia Atenea

Ríos de sangre


No sé muy bien qué ha pasado,
puedo verme ensangrentada,
no me puedo tocar...

Ríos de sangre veo rodar,
por mi cuello, por mi pecho...
por tus manos que las lavas,
¿ya no ves que están manchadas
para siempre?.

¿Cómo pude permitirlo?,
y creer en tus promesas...
que rompías cada día,
y yo rota en el espejo
te creía: enamorada.

Por tus celos desmedidos,
y la envidia que sentías,
la notaba en tu mirada.

Y no pude verlo antes,
ultrajaste mi destino.
¡¿Es así como me quieres?!,
mutilada y enterrada
en el jardín...

Me pregunto si alguien
se acordará de mí...


Poema final

No hay familia,
no hay amigos,
desterré todo por ti.
Las voces de la conciencia
de los seres que me amaron callé.

Hoy no hay nadie
que descubra
el misterio del jardín.
Voy buscando un epitafio
corto y sabio,
capaz de describir,
la enseñanza que me tocó vivir.

Tal vez mujer,
para ti,
aun no sea demasiado tarde.


© Sonia Atenea

Ya lo sé


Ya lo sé... sé quien eres tú:
un demonio hecho hombre
para hacer sufrir.
Hoy he visto
lo que corre
por tus venas,
y no es sangre,
es agua fría
que me hiela el corazón:
y no pienso consentir,
que me vuelvan a partir
el alma en dos.

Calado estás, conozco tu sabor,
a algún otro yo ya vi igual que tú.
¡Infeliz!, no me harás sufrir,
porque hoy ya se quien eres,
y no pienso desnudarte el corazón...

Miedo me da
ver qué hay detrás de ti,
ver qué hay, qué hay,
¡qué hay!.

Ya lo sé... sé quien eres tú.


© Sonia Atenea

jueves, 24 de mayo de 2012

Yo soy la que manda aquí


No voy a ir a tus boutiques para ser tu maniquí.
Lo que calle o lo que hable no lo vas a decidir.
Mi pasado blanco o negro no se va a discutir.
Yo soy la que manda aquí, ¡yo soy lo que manda aquí!.

No renuncio a mi destino para seguirte a ti.
No cambio todo lo que tengo para gustarte así.
Cada vez me importa menos lo que pienses de mí.
Yo soy la que manda aquí, ¡yo soy la que manda aquí!.

No preciso más altura para sobresalir,
y vestir o no a la moda no me impide dormir.
Tengo más de mil razones para poder decir:
Yo soy la que manda aquí, ¡yo soy la que manda aquí!.

Las medidas de mi cuerpo no pienso intervenir,
vete tú al cirujano si te hace feliz:
para cantar como canto necesito nariz.
yo soy la que manda aquí, ¡yo soy la que manda aquí!.

No necesito tus biceps para poder salir,
con el tkd me basto para sobrevivir,
y practico con nunchaku porque admiro a Bruce Lee:
Yo soy la que manda aquí, ¡yo soy la que manda aquí!.


© Sonia Atenea

Canto de Sirena


Sumergida en la oscuridad,
en mi mundo de agua y sal.
He tratado de escapar
de un tornado que sobre el mar
me arrastra...

La tristeza me ha hecho presa
sin poderlo evitar,
tan sólo el poder de la música
me puede resucitar.

Mil noches en vela,
canto de sirena:
buscando tu luz entre mis recuerdos...
Hoy te veo distinto, con ojos de niña
me acerco hacia ti, deteniendo el tiempo.

Quizás no te quiera encontrar,
destruida me sentirás,
si la danza y la lágrima
suelen ser mi mejor medicina.

La tristeza me ha hecho presa
sin saberlo evitar,
tan sólo el poder de la música
me puede resucitar.

Mil noches en vela,
canto de sirena:
buscando tu luz entre mis recuerdos...
Hoy te veo distinto, con ojos de niña
me acerco hacia ti, deteniendo el tiempo.

Mil noches en vela,
canto de sirena:
buscando tu luz entre mis recuerdos...
Hoy te veo distinto, con ojos de niña
me acerco hacia ti, deteniendo el tiempo.


© Sonia Atenea

Música


Cuando todos los caminos
me conducen hacia ti...
voy buscando la paz
en medio de la acción,
no comprendo el destino,
pues escapa a mi razón.

Música, Música...
vienes a mí a cualquier hora.
Música, Música...
reviviré este encuentro
como lo más sagrado.
Mi ego es pequeño a tu lado,
ya nada me importa,
me abrazo a tu inmensidad.

Sálvame del sinsentido,
enséñame a vivir contigo.
Es tan grande lo que espera,
lo contemplas y desvelas.

Sálvame del sinsentido,
enséñame a vivir contigo.
Es tan grande lo que espera,
lo contemplas y desvelas.

Cuando todos los caminos
me conducen hacia ti...
voy buscando la paz
en medio de la acción,
no comprendo el destino
pues escapa a mi razón.

Música, Música...
vienes a mí a cualquier hora.
Música, Música...
reviviré este encuentro
como lo más sagrado,
mi ego es pequeño a tu lado,
ya nada me importa
me abrazo a tu inmensidad.

Sálvame del sinsentido,
enséñame a vivir contigo.
Es tan grande lo que espera,
lo contemplas y desvelas.

Sálvame del sinsentido,
enséñame a vivir contigo.
Es tan grande lo que espera,
lo contemplas y desvelas.

© Sonia Atenea

Verdades a la mitad


Tus verdades a la mitad:
tú que casado no estabas,
resulta que tienes mujer,
sin sacramento en tu casa.

Aprovechas toda ocasión,
sin tener en cuenta la edad.
Cuanto más joven mejor,
siempre que pueda votar.

Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.

Te llamas gurú del placer,
sabes venderte muy bien:
pero a la hora de la verdad,
dejas bastante que desear.

Si la ley no te va juzgar,
a mí me tendrás que escuchar.
Yo sigo cantando, ya ves,
y no se me da nada mal.

Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.

Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.

Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de disfraz:
asaltacunas sin piedad.

© Sonia Atenea


La seda con la miel


La piel tiene memoria
y guarda aquella historia,
que tanto prometía
y dejó tan solo heridas.

¿Quién trataría la seda
con tal violencia?,
para apreciar su delicadeza
no hace falta tener ciencia.

Tranquilízame la piel,
recorriendo cada espacio,
para hacer brotar la miel.
Es la seda con la miel,
el calor del tibio abrazo,
lo que me hace estremecer.

Tengo miedo a las miradas,
tengo miedo a la pasión,
es mi piel que está asustada
y con toda la razón.

¿Quién trataría la seda
con tal violencia?,
para apreciar su delicadeza
no hace falta tener ciencia.

Tranquilízame la piel,
recorriendo cada espacio,
para hacer brotar la miel.
Es la seda con la miel,
el calor del tibio abrazo,
lo que me hace estremecer.


Tranquilízame la piel
recorriendo cada espacio,
para hacer brotar la miel.
Es la seda con la miel,
el calor del tibio abrazo,
lo que me hace estremecer.


© Sonia Atenea

Ándate


Quise ostentar el querer,
el amor excelso que ofrecías.
Quise ser esa mujer,
a quien buscabas noche y día.

Si todos mis te amo fueron falsos,
¿qué estás esperando?.
¡Ándate!, busca otro querer,
no soy quien tú crees.
¡Ándate!, no dejes el tiempo correr,
¿qué más quieres saber?.

Con promesas de eterna libertad
construíste mil cadenas,
aprisionando mi alma en pena
toda de dolores llena.

Si todos mis te amo fueron falsos,
¿qué estás esperando?.
¡Ándate!, busca otro querer,
no soy quien tú crees.
¡Ándate!, no dejes el tiempo correr,
¿qué más quieres saber?.

Quise tener el poder
de sanarte las heridas,
pero tú con tu desdén
rechazabas mis caricias.

Si todos mis te amo fueron falsos,
¿qué estás esperando?.
¡Ándate!, busca otro querer,
no soy quien tú crees.
¡Ándate!, no dejes el tiempo correr,
¿qué más quieres saber?.

Soñé con ser tu fiel doncella,
y me trataste como fuera...
deshojando mi inocencia
con desprecio e impaciencia.

Si todos mis te amo fueron falsos,
¿qué estás esperando?.
¡Ándate!, busca otro querer,
no soy quien tú crees.
¡Ándate!, no dejes el tiempo correr,
¿qué más quieres saber?.


Si todos mis te amo fueron falsos,
¿qué estás esperando?.
¡Ándate!, busca otro querer,
no soy quien tú crees.
¡Ándate!, no dejes el tiempo correr,
¿qué más quieres saber?.


© Sonia Atenea

Tus insultos


Cada día tus insultos
se me clavan en alma,
y no encuentro más pecado
que el de haberme enamorado.

Yo no tengo más razones
para estar aquí a tu lado,
quise darte de mi vida
siempre los mejores días...
pero no puedo seguir,
ya me cansé de fingir.

Tú no tienes respeto a mi cuerpo,
cuando amo algo yo no lo fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.

Aunque logre perdonarte,
no puedo volver a amarte.
Yo creí en tu palabra,
y tú me robaste el alma.

Me perdí en tus mentiras
todavía siendo niña,
te seguía ciegamente
sin saber que eras mi muerte...
y lo que puedas decir
para mí es solo un ardid.

Tú no tienes respeto a mi cuerpo,
cuando amo algo yo no lo fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.

Tú no tienes respeto a mi cuerpo,
cuando amo algo yo no lo fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.




© Sonia Atenea