Quise ver en ti un hogar,
un lugar al que volvía sin pensar.
Ahora me doy cuenta
de que fue una ilusión,
y que tengo que aprender
a no volver.
Tengo que aprender
a no volver,
porque nada a mí
me espera allí.
Tengo que aprender
que mi verdad
está en mí,
y no en ti.
Tengo que aprender
a no volver...
Vagabunda de un cariño
voy buscando mi destino,
que parece desatino
pero es lo que tengo niño.
Niño, niño...
tú me has dado nada,
y de madrugada
despierto de este sueño.
Niño, niño...
tú me has dado nada,
y de madrugada
despierto de este sueño.
© Sonia Atenea
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