Ya mi voz se extingue,
emitiendo sólo un lamento.
No sé cómo podré vivir,
pero no aguanto más
el tenerte que compartir.
Vete de aquí,
donde no sepa más de ti
e imagine que eres feliz,
donde no quede nada
de mí en ti.
Por favor, entiende:
necesito que seas mío
y tú no lo puedes ser.
Vete de aquí,
donde no sepa más de ti
e imagine que eres feliz,
donde no quede nada
de mí en ti.
No hay otro remedio más,
nunca me conocerás...
Me voy de aquí,
donde no sepas más de mí
e imagines que soy feliz,
donde no quede nada
de ti en mí.
Vete de aquí,
donde no sepa más de ti
e imagine que eres feliz,
donde no quede nada
de mí en ti.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.