Te odié, te odié...
y pudo más el cariño
que el rencor.
Te odié...
y pudo más el cariño
que el rencor.
Si tuviste tus fallos,
yo tuve los míos.
Serán los pocos años,
los nuevos desafíos.
Estás en mi recuerdo
sin saber yo impedirlo,
y ahora rezo por ti
como si fueras mío,
aunque tú no seas mío.
¡Ay!, amigo... ¡Ay!, amigo.
Te odié, te odié...
y pudo más el cariño
que el rencor.
Te odié...
y pudo más el cariño
que el rencor.
Si tuviste tus fallos,
yo tuve los míos.
Serán los pocos años,
los nuevos desafíos.
Estás en mi recuerdo
sin saber yo impedirlo,
y ahora rezo por ti
como si fueras mío,
aunque tú no seas mío.
¡Ay!, amigo... ¡Ay!, amigo.
Estás en mi recuerdo
sin saber yo impedirlo,
y ahora rezo por ti
como si fueras mío,
aunque tú no seas mío.
¡Ay!, amigo... ¡Ay!, amigo.
© Sonia Atenea
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