Escribo como respiro,
si no digo lo que siento,
siento que no vivo.
Me escondo por la
vergüenza
de ser cantante muda,
ahogada en mi propia pena
mi alma y mi voz son una.
Mis cartas al mar
jamás las leerás,
Dios las guardará
en un bello y santo lugar,
mi sangre en cada palabra
siempre permanecerá.
Corriente fatal que vino,
fue el destino aquel que
quiso
separar nuestros caminos.
De aquella que conociste
no queda más que una
sombra,
la sombra que baila
errante
en esta noche fecunda.
Mis cartas al mar
jamás las leerás,
Dios las guardará
en un bello y santo lugar,
mi sangre en cada palabra
siempre permanecerá.
Mis cartas al mar
jamás las leerás,
Dios las guardará
en un bello y santo lugar,
mi sangre en cada palabra
siempre permanecerá...
Mi sangre en cada palabra
siempre permanecerá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.