Tus verdades a la mitad:
tú que casado no estabas,
resulta que tienes mujer,
sin sacramento en tu casa.
Aprovechas toda ocasión,
sin tener en cuenta la
edad.
Cuanto más joven mejor,
siempre que pueda votar.
Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de
disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.
Te llamas gurú del
placer,
sabes venderte muy bien:
pero a la hora de la
verdad,
dejas bastante que desear.
Si la ley no te va juzgar,
a mí me tendrás que
escuchar.
Yo sigo cantando, ya ves,
y no se me da nada mal.
Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de
disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.
Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de
disfraz:
asaltacunas sin piedad.
Sabes qué debes decir,
para poder conseguir
de ellas lo que quieras.
Tus verdades a la mitad
ocultan tu infidelidad,
te sirven también de
disfraz:
asaltacunas sin piedad.
© Sonia Atenea
© Sonia Atenea
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