No sé muy bien qué ha pasado,
puedo verme ensangrentada,
no me puedo tocar...
Ríos de sangre veo rodar,
por mi cuello, por mi pecho...
por tus manos que las lavas,
¿ya no ves que están manchadas
para siempre?.
¿Cómo pude permitirlo?,
y creer en tus promesas...
que rompías cada día,
y yo rota en el espejo
te creía: enamorada.
Por tus celos desmedidos,
y la envidia que sentías,
la notaba en tu mirada.
Y no pude verlo antes,
ultrajaste mi destino.
¡¿Es así como me quieres?!,
mutilada y enterrada
en el jardín...
Me pregunto si alguien
se acordará de mí...
Poema final
No hay familia,
no hay amigos,
desterré todo por ti.
Las voces de la conciencia
de los seres que me amaron callé.
Hoy no hay nadie
que descubra
el misterio del jardín.
Voy buscando un epitafio
corto y sabio,
capaz de describir,
la enseñanza que me tocó vivir.
Tal vez mujer,
para ti,
aun no sea demasiado tarde.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.