Tu estigma no es más
que la cicatriz
de una herida de guerra,
no hay guerra sin heridas.
Querías mi cuerpo
y ya lo has tenido,
planeaste todo
sin dejar nada a la
suerte.
Pero ya no quiero verte,
para mí ésto es muy
fuerte:
no lo quiero ni pensar,
¡porque voy a reventar!.
¿No tienes nada mejor que
hacer?,
¿ningún sueño que
cumplir?,
¿ni una batalla que librar?.
¿ni un ideal porque morir?.
Entonces retírate,
no estás hecho para mí.
Yo quiero un hombre de
verdad,
tú no eres un hombre de
verdad.
Vete a llorarle a tu mamá,
y a mí: ¡déjame en
paz!.
Mentiras, mentiras:
tú me has vendido.
Lo que te has llevado
jamás vas a poder
pagarlo.
Has roto un espejo
en mil pedazos,
que es mi corazón,
ya no quiero estar en tus
brazos.
No volverás a tenerme,
tú no vas a embrutecerme:
eres como un animal,
no te sabes controlar.
¿No tienes nada mejor que
hacer?,
¿ningún sueño que
cumplir?,
¿ni una batalla que librar?,
¿ni un ideal porque morir?.
Entonces retírate,
no estás hecho para mí.
Yo quiero un hombre de
verdad,
tú no eres un hombre de
verdad.
Vete a llorarle a tu mamá,
y a mí: ¡déjame en
paz!.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.