Aniquilo
tus ideas
una a
una en mi cerebro,
aunque
no me he dado cuenta,
me
limitan sin saberlo.
Ahora
que he dejado el miedo,
que
siempre es mal consejero,
tus
palabras ya no saben
afectar
mis sentimientos.
Sé que
piensas
que no
fui suficiente para ti,
y que
no encontraré nadie
que me
quiera más que tú.
Ya no
estoy a tu merced,
ahora
puedo respirar...
ser
quien soy, ¡no quien esperas!.
Tu
maldito ego te impide aceptar,
que me
voy por mi voluntad.
Yo que
quise estar por siempre
protegida
entre tus brazos,
y no
quise darme cuenta
que me
ahogabas con tus manos.
Tengo
en Dios la fortaleza
de
dejarte en el pasado,
e ir
labrando mi camino
sin
temor y con cuidado.
Sé que
piensas
que no
fui suficiente para ti,
y que
no encontraré nadie
que me
quiera más que tú.
Ya no
estoy a tu merced,
ahora
puedo respirar...
ser
quien soy,
¡no
quien esperas!.
Tu
maldito ego te impide aceptar,
que me
voy por mi voluntad:
¡por
mi propia voluntad!.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.