Cada día tus insultos
se me clavan en alma,
y no encuentro más pecado
que el de haberme
enamorado.
Yo no tengo más razones
para estar aquí a tu
lado,
quise darte de mi vida
siempre los mejores días...
pero no puedo seguir,
ya me cansé de fingir.
Tú no tienes respeto a mi
cuerpo,
cuando amo algo yo no lo
fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.
Aunque logre perdonarte,
no puedo volver a amarte.
Yo creí en tu palabra,
y tú me robaste el alma.
Me perdí en tus mentiras
todavía siendo niña,
te seguía ciegamente
sin saber que eras mi
muerte...
y lo que puedas decir
para mí es solo un ardid.
Tú no tienes respeto a mi
cuerpo,
cuando amo algo yo no lo
fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.
Tú no tienes respeto a mi
cuerpo,
cuando amo algo yo no lo
fuerzo.
No te importa hacerme daño,
y vivir en este engaño:
haciéndome creer
que así todo está bien.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.