Crees que mañana en la mañana
amaneceré en tu cama,
pero no: me largo de aquí.
Las maletas en la puerta,
los minutos calculados:
me voy muy lejos de aquí.
Doy gracias a Dios
por el tiempo que vivimos juntos,
por los días que me dedicaste...
con ellos pude comprender,
que para mí:
¡estás muerto y enterrao!.
Haré la fuga cuando partas
con la golfa de la esquina:
me espero cualquier cosa de ti.
Eres tan cínico y creído,
mentiroso y corrompido...
y hasta tienes el descaro de decir:
que la mala en la película soy yo.
Adiós amor:
me despido con pañuelo en mano,
con el alma toda desgarrada...
desde el avión destino a Nueva York,
¡para no verte jamás!.
Tan patán, tan amargado,
tan machista aletargado.
Perezoso y agresivo,
polígamo declarado.
Maquiavélico fatal, impío...
y hasta tienes el descaro de decir:
que la mala en la película soy yo.
© Sonia Atenea
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