Te tengo frente a mí,
y no lo puedo creer.
Escondo mis heridas,
pa’ poder verte bien:
sin condicionantes,
sin adicionales.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
Dame, dame, dame,
dame un poco de paz.
Acaríciame que sienta toda tu piel,
y me bañe en tu mirada
de pasión.
Le doy gracias a Dios,
porque esta vez sé que eres tú.
Algo sale de adentro,
me dice que es verdad:
sin condicionantes,
sin adicionales.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
Dame, dame, dame,
dame un poco de paz.
Acaríciame que sienta toda tu piel,
y me bañe en tu mirada
de pasión.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
Eres mi remedio,
un regalo de Dios.
Nunca imaginé
lo que vendría después,
que encontrarte en mi camino
cambiaría mi destino por completo,
por completo.
Y aunque ahora necesite pensar en ti,
para escapar del pasado,
de aquel otro que me hizo tanto daño:
quiso cortarme las alas,
y retenerme por la fuerza.
Y aunque ahora necesite pensar en ti,
dime si necesitas pensar en mí.
La idea de no volver a verte más,
me atormenta por dentro,
sé que te quiero a mi lado.
Tócame, ¿no ves que no puedo más?.
No dejo de temblar si estás aquí,
cerca de mí.
Solo sé que niño,
tu mirada es como una bendición,
que me llena, me da vida
y me eleva.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
Dame, dame, dame,
dame un poco de paz.
Acaríciame que sienta toda tu piel,
y me bañe en tu mirada
de pasión.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
Eres mi remedio,
un regalo de Dios.
Nunca imaginé
lo que vendría después,
que encontrarte en mi camino
cambiaría mi destino por completo,
por completo.
Bésame, bésame, ¡bésame ya!.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.