Mar, mar
de sentimientos...
llenas mi vida
de desconcierto.
Sólo, sólo, sólo
me queda un consuelo,
y eres tú sirena.
Sirena dorada,
un alma tan pura:
llévame a buen puerto
que muero de ganas
de bañarme en ti.
Sirena y hada,
mi musa y mi espada.
No me dejes solo,
la luz de la luna
se refleja en ti...
se refleja en ti.
© Sonia Atenea
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