Es una tregua tranquila,
contigo en la oscuridad.
Siente mis manos tan frías,
y el palpitar de mi voz.
Soy tu niña fiel, hazme mujer.
Sin condición, puedes amarme.
Hoy seré tu redención.
Es algo intenso y profundo,
pero tan dulce a la vez.
Es un deseo muy puro,
va más allá de la piel.
Soy tu niña fiel, hazme mujer.
Sin condición, puedes amarme.
Hoy seré tu redención.
Puedes amarme...
© Sonia Atenea
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