Ya no te busco,
¿qué puedo ofrecerte yo?.
Si mi piel
no me deja sentir,
pues dañada mi memoria está,
y mi alma sin querer se va.
Ya no me busques,
si te busqué...
fue porque no sabía
lo que me sucedía.
Buscando la herida
que me detenía...
No quiero ni hablar,
tampoco escuchar,
se me hace tan duro entender
cuán marcada está
mi inocencia.
¿Qué voy a demostrar ahora?,
si la verdad se hace tan clara,
dejándome a mí consternada...
Tocando la herida
que me detenía.
© Sonia Atenea
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.