Hablo diferente,
porque nunca hablo.
Digamos que leo,
y digo lo que siento.
Son cosas extrañas
para ti...
Uso las palabras
que voy aprendiendo,
para no olvidarlas,
¡parece estupendo!.
Mira, yo lo siento:
soy una palmera...
si eres un enano,
yo no me decrezco.
Tú vete arrastrando,
que yo iré volando,
y si no me entiendes:
búscalo en el Google.
No es irreverencia,
busco la sapiencia:
siempre está lejana,
más si no te acercas.
© Sonia Atenea
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